Quieren debatir el horario de cierre de comercios, para atenuar la venta de alcohol

El intendente Estaban Cimolai, funcionarios y representantes de la Cámara de Comercio de Centenario y el Tribunal de Faltas, mantuvieron ayer una reunión donde intercambiaron propuestas por la nueva ordenanza de “nocturnidad segura”.

La reunión se realizó en el marco de las propuestas que se está llevando el Plan Único de Abordaje Integral contra las Adicciones y Consumos Problemáticos, que tratan las dos provincias.

El proyecto de ordenanza de “nocturnidad segura” lo está tratando el Concejo Deliberante en estos días y desde varios sectores impulsan ideas para una posible modificación.

Además en este contexto, la ciudad está tratando de modificar el horario de cierre de los comercios para disminuir el impacto en la venta de alcohol.

El subsecretario de Bromatología municipal, Omar Velásquez, dijo: “Se trató el tema de la venta de bebidas alcohólicas, del proyecto de ordenanza que se presentó, por el cierre de los comercios. Los comercios pueden vender hasta las 12 de la noche, pero está sujeto a una discusión más amplia”.

En la reunión participaron los representantes de la Cámara de Comercio, Pablo Sánchez, Alonso Ortuño, Calos Pidarello, Teresita Da Ros. Además, participó la concejal Carolina Vidal y Claudio Pistagnesi, del Tribunal de Faltas.

“Cerrando los comercios, sería controlar más fácil la venta de alcohol, se infraccionan por sólo el horario estipulado. Es todo un tema que estamos debatiendo”, dijo el funcionario.

Aclaró que “la ordenanza no está cerrada” y que si bien los comerciantes están de acuerdo en los horarios de cierre, aún resta saber si es a las 23 ó 24 horas, además del rol que ocuparán los kioscos con anexo a venta de bebidas.

“Anoche recibimos a recibir el proyecto de ordenanza y lo tratamos ahí mismo fuimos tratando de todos y que todos aportáramos para ir mejorando la ordenanzas”, agregó.

Se refirió además al control de las fiestas que se realizan en forma clandestina. Dijo que en lo que va del año la comuna clausuró tres fiestas electrónicas.

“Hemos tenido denuncias de vecinos, policías que nos avisan y entramos y nos encontramos que las personas nos dicen que es una fiesta privada, pero cuando preguntamos muchos pagaron las entradas”, concluyó Velásquez.